Granjas de Bachoco, Proan y Gena contaminan la atmósfera, el agua y afectan comunidades

La operación de granjas ganaderas de Bachoco, Proan y Gena en Jalisco genera emisión de gases de efecto invernadero, contaminación atmosférica y del agua, además de afectar la salud de las poblaciones aledañas, muestra una investigación de Igualdad Animal que el año pasado reveló el mismo impacto en granjas porcícolas.

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Ciudad de México, 24 de abril (SinEmbargo).– Granjas de carne de bovino, pollo, huevo y leche, entre ellas de Bachoco, Proan y Gena, incumplen con la normativa ambiental, no cuentan con permisos, licencias, concesiones ni registros, según revela “Enemigo del planeta II: la ganadería industrial”, un informe de Igualdad Animal México, por lo que la organización ha presentado denuncias contra 44 granjas por daños al medio ambiente y desequilibrio ecológico.
A través de drones que en 2019-2020 sobrevolaron granjas de Jalisco, el principal estado ganadero del país, se detectaron los altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero que emanaban de estos lugares, provenientes de los estanques llenos de excretas de los animales. También se hallaron descargas de aguas residuales que contaminan el suelo y las aguas subterráneas de la zona.
Las irregularidades en la operación implican contaminación en el aire, en el agua de cuerpos como el Lago de Chapala, en suelo y subsuelo que afecta a la flora y fauna, cosechas colindantes, vecinos de la zona y también a la salud de los animales dentro de las granjas.
Vista desde un dron de una granja. Foto: Igualdad Animal México.
“La vida de estos animales suele ser una vida que nadie de nosotros quisiera [tortura, violencia y maltrato]”, dijo Adriana Cossío, especialista en bienestar animal y conservación.
La granja de carne de pollo de Bachoco —propiedad de los Robinson Bours, una de las familias más ricas de México— se ubica en Lagos de Moreno, Jalisco. Alberga un alto número de aves debido al formato de producción intensiva y sus operaciones generan emisiones de metano, residuos veterinarios y cadáveres, así como descarga de efluentes orgánicos originados por la excreción de los animales.
La demanda de maíz para alimentar a las aves puede también inducir cambios en el uso de suelo y en los sistemas agroalimentarios de las comunidades aledañas, una zona de tipo agrícola. Pero, concluyó el reporte de impacto ambiental de esta granja “La Valenciana”, el componente ambiental más alterado es el agua, incluyendo el río Lagos.

DENUNCIAS SIN AVANCE
Igualdad Animal denunció a 44 granjas ante las autoridades por hechos, actos y omisiones que pudiesen producir desequilibrio ecológico y daños al ambiente para que la sanción derive en la clausura definitiva, la revocación de los permisos, licencias y autorizaciones de operación, así como en la reparación del daño.
“No podemos seguir permitiendo la laxitud de las autoridades, la omisión de las verificaciones y que estas empresas estén arrasando con nuestros recursos naturales, sin la menor responsabilidad y sin ningún escrúpulo”, aseguró Dulce Ramírez, directora de Igualdad Animal México.
Vista aérea de una granja. Foto: Igualdad Animal México.

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Hasta el momento, estas granjas siguen en funcionamiento y la organización no ha recibido respuesta por parte de las autoridades correspondientes para visitas de inspección y vigilancia a partir de las denuncias.
En julio del 2020 se publicó la primera parte de la investigación, “Enemigo del Planeta”, que mostró el impacto ambiental de granjas porcícolas.
“El cambio necesario para ayudar a los animales y al planeta está en las autoridades, en las empresas y en todos nosotros que podemos hacer pública la urgente necesidad de frenar los daños que ocasiona la ganadería industrial”, concluyó Ramírez.

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